Bueno pues todo el mundo entiende que no se debe tocar al lesionado y se debe esperar a que acudan especialistas en la materia, para el traslado diagnostico y evaluación.
Es el miedo ante lo antinatural, lo que lleva a la persona a actuar con cautela, y una pequeña lesión muscualar o articular, a la gente que lleva tiempo en el deporte le lleva a aventurarse y le invita a realizar osados diagnosticos, que ante una lesión evidentemente muy grave, no se quiere ni tratar ni diagnosticar, ni siquiera muchas veces mover.
Esta cautela y temor debiera ser el proceder en practicamente todos los casos, dejando el diagnostico para los más habituados y especialistas en la materioa, a la vez que el recuperador sabe que tipo de lesión se trata, llevar a cabo el proceso de recuperación.

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